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Inteligencia Emocional

Las emociones y el ego

El ego no es solamente la mente no observada, la voz mental que finge ser nosotros, sino también las emociones no observadas que representan la reacción del cuerpo a lo que dice la voz de la mente.

Ya hemos visto la clase de pensamientos a los cuales se dedica la voz egotista la mayoría de las veces y cuál es la disfunción inherente a la estructura de esos procesos de pensamiento, independientemente de su contenido. Es a este pensamiento disfuncional al cual reacciona el cuerpo mediante emociones negativas.

La voz de la mente relata una […]

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El rencor

El rencor es un odio atenuado a largo plazo, de efecto retardado, generalmente focalizado hacia alguna persona que nos contrarió o nos hizo daño, a la que se considera culpable o responsable de nuestros males. El episodio o episodios que despertaron la agresividad pueden haber ocurrido hace bastante tiempo. Pero la persona rencorosa guarda en su memoria dicho acto y lo utiliza para alimentar el impulso agresivo, esperando una ocasión para desquitarse, creyendo que de este modo conseguirá aliviar su malestar.
¿De dónde viene el rencor?De la insatisfacción de no haber vivido conforme uno siente […]

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El dolor crónico

Este video explica el origen y las posibilidades que tenemos frente a un dolor crónico físico … pero bien se puede aplicar también al “dolor crónico del alma […]

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¿ Cuál es tu finalidad en la vida ?

Para poder montar una de sus películas, La Montaña Sagrada, Alejandro Jodorowsky huyó de México donde las autoridades lo habían amenazado. Se instaló en Nueva York, donde empezó a sudar como fruto de la angustia que sentía. Un amigo le dio la dirección de un médico sabio en el barrio chino que le preguntó:

“¿Cuál es su finalidad en la vida?”

A lo que este respondió: “No vengo a tener una conversación filosófica. Vengo a que usted me cure de esta incesante transpiración”

El anciano insistió: “Si usted no tiene una finalidad en la vida, no lo puedo curar”…

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Manejando su propio cerebro

Me gustaría que probaran algunos experimentos simples, y enseñarles un poquito sobre cómo manejar su propio cerebro. Necesitarán esta experiencia para comprender el resto de este libro, de modo que les recomiendo que hagan los siguientes experimentos breves.

Seleccionen una experiencia pasada muy agradable, tal vez una en la que no han pensado por mucho tiempo. Deténganse por un instante para volver a ese recuerdo, y asegúrense que ven lo que vieron en el momento en que sucedió ese hecho agradable. Pueden cerrar los ojos si les resulta más fácil así…

Mientras miran ese recuerdo agradable, quiero que cambien la brillantez de la imagen, y noten como cambian sus sentimientos en respuesta a ello. Primero, háganlo más y más brillante… Ahora oscurézcanlo más y más, hasta que apenas puedan verlo… Ahora de nuevo vuélvanlo brillante…

¿Cómo cambia eso la manera como ustedes sienten?

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Decodificación: el estómago

ESTÓMAGO (en general)
El estómago recibe el alimento y lo digiere para colmar las diferentes necesidades de mi cuerpo en vitaminas, en proteínas, etc. Alimento mi cerebro del mismo modo por las situaciones y los acontecimientos de mi vida. Cada estómago tiene su propio funcionamiento. Por más que la forma general sea la misma, la digestión puede ser diferente de una persona a la otra. Así, la forma de mi estómago está en relación con mi personalidad.

Mi estómago refleja el modo en que absorbo e integro mi realidad y mi capacidad en digerir las nuevas ideas o las nuevas situaciones. Puede compararse a un barómetro indicando mi grado de apertura y mi modo de reaccionar en la vida. Los problemas de estómago aparecen cuando mi realidad cotidiana está en conflicto con mis deseos y mis necesidades. Estos conflictos se vuelven a encontrar habitualmente al nivel de mis relaciones familiares, amicales o al nivel de mis relaciones de trabajo.

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La resistencia al cambio

El cambio de los patrones de conducta negativos es algo opcional, pero esa decisión personal puede marcar la diferencia para lograr el éxito.

No siempre es fácil cambiar nuestros patrones de vida, pero es posible hacerlo. Sea cual fuere el punto donde te encuentras actualmente, puedes lograr lo que desees. Cómo hacerlo es lo que trataremos de explicar.

Hay que reconocer un hecho: siempre que decidimos cambiar enfrentamos resistencia. Todo cambio suscita un desafío, sobre todo al principio. Cuantas veces habrás escuchado a alguien decir: “Yo soy así, no puedo cambiar”. La verdad es que sí puedes cambiar, pero tus viejos patrones de vida tratarán de persistir.

¿Qué hacer para lograr el cambio?
Primero hay que reconocer que todo cambio ha de enfrentar resistencia. En pocas palabras debemos prepararnos para lograr el cambio.

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El circuito psicobiológico de la ira

Cada vez que usted se enfada, su cuerpo, sufre un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial y aumenta la producción de la hormona testosterona, disminuye el cortisol (la hormona del estrés), y el hemisferio izquierdo del cerebro se activa más.

Las emociones generan profundos cambios en el sistema nervioso autónomo que controla la respuesta cardiovascular y la del sistema endocrino, además se producen cambios en la actividad cerebral, principalmente en los lóbulos frontales y temporales. No obstante, “al centrarnos en la actividad cerebral asimétrica del lóbulo frontal que se produce experimentamos emociones, existen dos modelos que entran en contradicción en el caso de la ira.

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Ser consciente de uno mismo

En palabras de John Mayer, un psicólogo de Universidad of New Hampshire que, junto a Peter Salovey, de Yale, ha formulado la teoría de la inteligencia emocional, ser consciente de uno mismo significa «ser consciente de nuestros estados de ánimo y de los pensamientos que tenemos acerca de esos estados de ánimo».

Ser consciente de uno mismo, en suma, es estar atento a los estados internos sin reaccionar ante ellos y sin juzgarlos. Pero Mayer también descubrió que esta sensibilidad puede no ser tan ecuánime, como ocurre, por ejemplo, en el caso de los típicos pensamientos en los que uno, dándose cuenta de sus propias emociones, dice «no debería sentir esto», «estoy pensando en cosas positivas para animarme» o, en el caso de una conciencia más restringida de uno mismo, el pensamiento fugaz de que «no debería pensar en estas cosas».

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