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La enfermedad y las creencias

La Decodificación Biológica nos ha permitido avanzar sobre el significado de las enfermedades, esta maravillosa disciplina nos permite comprender precisamente que cada patología, síntoma o conducta está hablando de situaciones emocionales no resueltas y que nuestro cerebro debe administrar biológicamente a favor de nuestra supervivencia. Estas manifestaciones biológicas o enfermedades, no son más que acciones naturales de nuestro organismo para compensar ese desiquilibrio interior a favor de reestablecer el orden.

Esta mirada no es nueva, de hecho toda la cosmovisión indígena sostiene que la enfermedad es un desiquilibrio no solo interior de la mente, las emociones y el espíritu sino también e nivel social, en las relaciones con sus allegados y el entorno. Y al parecer les ha dado resultado para sobrevivir durante tantos años.

Dado que estamos subordinados a muchas creencias que por años nos condicionaron a ver la enfermedad como algo malo, con la cual debemos combatir, nos resistimos a siquiera imaginar que una enfermedad se presenta para nuestro beneficio, y es lógico que así reaccionemos.

Desde chicos vamos adoptando creencias que, como tales, serán las directoras de nuestras experiencias de vida, por ejemplo si nos dijeron que “si tomás frío te vas a enfermar” que crees que sucederá cada vez que te desabrigues aunque hoy seas adulto?

Cuando alguien te transmite una creencia, si ese “espacio” estaba virgen o vacío, rápidamente la incorporamos. Por ejemplo si nunca antes escuchaste hablar de física cuántica y te enseñan lo bueno que es y los beneficios que puede incorporar a tu vida, así será para ti. Si en cambio la primera vez que escuchas de esta materia te lo presentan como algo nefasto y negativo que puede ocacionar muchos problemas pues esto será tu ley y tu universo así funcionará.

De esta manera estamos “fabricando” el cristal con el cual observamos nuestra realidad. Estos cristales pueden ser claros o bien negros, depende de nuestras creencias. Pero como decía Campoamor “nada es verdad ni mentira todo depende del cristal con que se mira”.

¿Y qué sucede si nos presentan una “nueva creencia” cuando ya teníamos una instalada con anterioridad? Naturalmente nos “resistimos”. Es sabido de nuestra tendencia psicológica de resistirnos al cambio, es dar un paso a algo desconocido y eso nos saca de la “zona de confort” acostumbrada, se nos “mueve el piso” y la inseguridad aparece.

Entonces cómo hacer para superar esa resistencia al cambio, para poder incorporar nuevas miradas, experimentarlas, sacar nuestras propias conclusiones y elegir qué creencia adoptar … la respuesta es la CONCIENCIA.
La conciencia se define en términos generales como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, pero también se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (del latín cum scientĭa).

La conciencia nos brinda la posibilidad de discernir, pero para ello es necesario ralizar una acción voluntaria para tomar distancia de las actuales creencias y poder reflexionar sobre las nuevas.

Si nos atrevemos a cambiar esta mirada de la enfermedad como algo que “funciona mal” y tomamos conciencia de este maravilloso y perfecto cuerpo humano que ha evolucionado a través de los tiempos para sobrevivir, tal vez tengamos la posibilidad de comprender el mensaje de un síntoma y hacer algo para revertirlo.

La enfermedad siempre aparece como un mensajero espiritual, nos estamos diciendo que vivimos mal y que es necesario realizar cambios urgentes para reorientar nuestra vida, hacia el rumbo que siempre debió tener …. la FELICIDAD.

Fabián Garella
Profesor y especialista en BioDecodificación
Terapeuta Decodificador Biológico
Consultor en Inteligencia Emocional
PNL – Psicogenealogía
www.fabiangarella.com

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