contacto@fabiangarella.com.ar

La humildad

ver pensamiento

La taza de té

Un profesor de una prestigiosa universidad, muy respetado y temido por sus alumnos debido a su gran dominio de los más diversos temas y su carácter autoritario, viajó una vez a Japón a entrevistarse con un famoso sabio que vivía retirado en una modesta casa de campo dedicado al estudio y la escritura.

El profesor en cuestión, estaba acostumbrado a tener la última palabra en todo y desechaba frecuentemente las opiniones de los demás a quienes intimidaba con su inmensa erudición, su petulancia y su arrogancia.

En cuanto llego a la casa del sabio el profesor empezó a hablar del tema que iba a ser tratado en la visita. Hablaba sin parar citando frases de famosos personajes a cada momento, refiriéndose a los innumerables libros que había leído y a las muchas conferencias que había dictado acerca de ese y otros tantos temas.

El sabio aprovecho una pausa en el monólogo del profesor para preguntarle si le apetecía una taza de té este le dijo que si y continuó su habladuría. Mientras el profesor hablaba, el sabio se dedicó a llenarle su taza.

Comenzó echando el té poco a poco, primero hasta la mitad y luego hasta el borde de la taza. Pero al llegar allí no se detuvo sino que siguió echando té y más té, con toda la naturalidad del mundo hasta que el líquido desbordo también el plato y comenzó a manchar el mantel, todo esto lo hacía sonriendo y escuchando al profesor como si no pasara nada.

El profesor no se dio cuenta al principio, pues estaba demasiado entretenido escuchándose hablar a sí mismo, pero en cuanto se percató, después de un buen rato, quedó estupefacto.

LA TAZA ESTA LLENA!!!..YA NO LE CABE MAS!! – gritó

Lo mismo te pasa a ti le dijo el sabio, con tranquilidad.
Tú también estás lleno de toda tu erudición, de todos los autores que citas, de todos los libros que has leído, de tus propias opiniones y tus ideas acerca de todo… Como vas a poder escucharme o aprender algo de lo que yo puedo enseñarte, si antes no vacías la taza?… Impresionado por esta lección que le acababa de dar este hombre, el profesor se propuso tener en cuenta, a partir de ese momento, la sabiduría de sus contemporáneos.”

Este hermoso cuento nos enseña muchas cosas. Seguramente todos conocímos en nuestras vidas a algún profesor con estas características y hemos padecido esa carencia de humildad, pero el aprendizaje está un poquito más allá de la experiencia misma.

Durante toda la vida buscamos al “sabio”, ese conocimiento que nos ayude a sobrellevar escollos o aprender a superarnos a nosotros mismos, algo que nos permita cambiar nuestras vidas. Pero aturdidos por la charlatanería interior ni siquiera nos damos cuenta que la “sabiduría” está siempre frente a nuestros ojos.

Si deseamos permitir que algo nuevo pueda incorporarse en un lugar, previamente debe haber espacio para que suceda. No hay forma de ingresar información nueva sin darse el lugar de suprimir algo que ya no nos sirve.

Todo el tiempo, casi sin darnos cuenta, adoptamos información que escuchamos de otros, leemos en un artículo, o nos enseñan en un curso. Somos una máquina de repetir sin cuestionar.

¿Pero alguna vez nos preguntamos si realmente será así? ¿Comprobamos personalmente la información? ¿Pensamos lógicamente al menos unos minutos en las cosas que afirmamos como verdaderas?
¿No estaremos manifestando una enorme carencia de humildad al sostener que todo lo que sabemos es así?

Estas preguntas nos permiten identificar ciertos pensamientos o creencias que habitan nuestra conciencia, ocupando un lugar que nos restringe la posibilidad de adquirir nuevos conocimientos, nuevos caminos y experiencias de vida.

Antes de decidir incorporar algo nuevo, practica la humildad, busca que cosas ya no necesitas que ocupan un lugar sagrado, la oportunidad de experimentar una vida diferente.

Este es el principio para la SANACIÓN !!!

Entonces, aprovechando la proximidad de el año nuevo, nuevo ciclo, nuevas experiencias, no olvides hacer lugar en tu universo y buena práctica es vaciar roperos, escritorios, computadoras, celulares de todo aquello que ya no nos sirve. Entonces seremos concientes de lo que nos falta.

Abrazo del alma.

Fabián Garella

VOLVER AL INICIO

free vector