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genealogía

Descubre el mensaje secreto de tu nombre

A través del tiempo muchos profesionales se han abocado al estudio de los sistemas familiares, las repeticiones perfectas de fechas de nacimiento, fallecimiento, casamiento, de patologías, personalidades, nombres y eventos significativos a través de las generaciones de una familia. Ann Shützemberger, Alejandro Jodorowski, Bert Hellinger, Dider Dumas, Chantal Rialland, Serge Tisseron, Vincent de Gaulejac son solo algunos referentes a los que podemos acudir para ampliar estos conceptos.

Freud también se expresaba respecto a este tema: “La herencia arcaica del hombre no comporta sólo predisposiciones sino también contenidos ideativos de las huellas o memorias […]

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¿Qué cargamos en nuestro cuerpo?

8.02.2013
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Según Alejandro Jodorowsky, nuestro cuerpo refleja los problemas o enfermedades heredadas del árbol. No debemos caer en la trampa de buscar recetas infalibles porque no las hay, este artículo sólo pretende dar unas pocas orientaciones que sirvan como base.

Queremos decir que asignar un ancestro a cada órgano o área corporal, es parecido a la tarea en la que se han enfrascado y se siguen enfrascando muchos neurólogos localistas: la de asignar funciones cognitivas concretas a zonas cerebrales concretas. La conclusión a la que llegan es que hay especialización hasta cierto punto, porque en el cerebro, igual que en el Universo, primero todo interacciona con todo y segundo, descubren que se trata de un holograma, de manera que todo está contenido en cada parte del todo.

Antes de seguir, tenemos que tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:
1.-La memoria de nuestro árbol genealógico
2.-La memoria biográfica personal
3.-Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo

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El nombre, nuestro legado.

21.12.2012
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Este primer «regalo» otorgado al recién nacido lo individualiza en el seno de la familia.

La psique infantil, tal como haría un animal doméstico, se identifica a ese sonido con el que constantemente atraen su atención. Termina incorporándolo a su existencia como si fuera un órgano o una víscera más. En la mayoría de los casos, en los nombres se desliza el deseo familiar de que los antepasados renazcan: el inconsciente puede disfrazar esta presencia de los muertos no sólo repitiendo el nombre entero (en muchas familias el primogénito recibe el mismo nombre que su padre, su abuelo, su bisabuelo; si es mujer puede recibir un nombre masculinizado que pasa por ejemplo de Francisco a Francisca, de Marcelo a Marcela, de Bernardo a Bernarda, etc.). Este nombre, si viene cargado de una historia, a veces secreta (suicidio, enfermedad venérea, pena de cárcel, prostitución, incesto o vicio, quizás de un abuelo, una tía, un primo), se hace vehículo de sufrimientos o de conductas que poco a poco invaden la vida de quien lo ha recibido.

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